Hace unas semanas vino un cliente nuevo a Aflua, con la intención de desarrollar un sistema de identidad corporativa para su empresa en Menorca. De hecho, vino por la recomendación de su diseñador gráfico de entonces, quien iba a trasladarse a otro país por motivos de trabajo. Ya se había creado un logotipo para la empresa en cuestión, y simplemente quisó aplicar el trabajo realizado a una serie de artículos de papelería corporativa, uniformes, mochillas, etc...
En principio, el cliente no entendía porque el presupuesto de trabajo a realizar por Aflua incluía el retoque del logotipo - ¿el logo no estaba hecho ya? - pero después de realizar una serie de 7 diseños de logotipos nuevos, facilmente entendía la diferencia entre el primer trabajo y como podría ser su identidad empresarial finalizada.
Aquí viene el momento perfecto de ofrecer el clásico ejemplo de 'antes y después':

Creo que las diferencias son evidentes. El logotipo original, mientras no estaba mal hecho al nivel conceptual, sufría de:
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Problemas en el espaciado entre carácteres;
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Desequilibrio en el posicionamento del icono respecto al logotipo textual;
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Una elección de colores equivocada (sobre todo en el caso del uso de verde luminoso en un fondo blanco);
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Un 'pot-pouri' de tamaños y estilos tipográficos;
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Desequilibrio entre las dos líneas de texto (logo y eslogan);
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Cierto parecido a la identidad corporativa de FaceBook.
El logotipo, como punto de partida en la creación de la imagen corporativa, es sin duda el elemento más importante en la comunicación empresarial. Asimismo, es imprescindible definir un logotipo impactante antes de empezar la planificación de cualquier elemento adicional de la identidad corporativa de su empresa.